viernes, 29 de agosto de 2014

Ella y yo.




Ella que es bonita sin darse cuenta, que no posa, las fotos posan para ella.
Ella que sabe que sin su ancla mi barco está perdido.
Ella que se quedó con mi corazón.
Ella que es valiente, pequeña, frágil y de hierro.
Ella que sabe sonreír como sonríe la playa.
Ella que tiene el mundo a sus pies y no lo sabe.

Y yo, que ahora la escribo por todas las veces que no lo haré.
Yo que no fui, que no estuve...
Yo que me exilié por miedo.
Yo que la miro y me hago cruces al creer perderla.
Yo torpe.
Yo que la quiero.

A Miryam, mi hermana.


jueves, 21 de agosto de 2014

Pies inquietos.





Estás aquí porque no te gusta irte,
es por eso, lo sé...


Nunca tuve maneras
de lugar eficiente
donde reposar.
Se me va la luz,
hay goteras
y a menudo guardo demasiados papeles.

La vocación de enredadera
se la dejo
a los que aún creen que a nudos
se hacen relaciones.

Por los lindes herméticos
de mi boca...
Caminos de agua,
carmín  en noches locas
y cada gramo de ti
que me permita el miedo.

viernes, 25 de julio de 2014

Pluma y plomo.



Comprendo.
Y giro la cabeza.
Y es mentira.
Porque las estrellas que me vendo
son gaseosa de la mala.

Mártir de verbo.
Gigante de viento a manos
de Don quijote
y que su lanza me aspe
que la fantasía me haga real...
porque
yo ya no sé
si
la sangre
es mía 
o de
mis ilusiones.

La sonrisa lamida
de un payaso hipócrita y asesino.
Normas de cartón
para esta vida rastrera y malvivida.

Vender mi cuerpo por Soma.
Que se hagan pasto de mi
el coro
de hienas que compiten
por quien lanza la risa
más alta
el desprecio
mejor afilado.

Y perder...
por sistema
por asco
por despojo.

Pasaré, pasarán
¿y qué quedará
de mi angustia?
Cien putas lineas
de mierda
y mi voz en una canción
de esas que solía gustarme
que solía salvarme.

¿Quién necesita la muerte?
Teniéndome a mi.
siendo yo
y la puta noche oscura del alma.

miércoles, 23 de julio de 2014

Invitación la vomito. Oliverio Girondo



Como ser humano, reniego de mi piel y de mi raza. Quiero ser un lobo solitario, un engendro cristalino de la peste del mundo.
Para sobrevivir, incendio cada día la furia y no pienso dejar de indignarme.


INVITACIÓN AL VÓMITO- Olivero Girondo
ES LA BABA
Es la baba.
Su baba.
La efervescente baba.
La baba hedionda,
cáustica;
la negra baba rancia
que babea esta especie babosa de alimañas
por sus rumiantes labios carcomidos,
por sus pupilas de ostra putrefacta,
por sus turbias vejigas empedradas de cálculos,
por sus viejos ombligos de regatón gastado,
por sus jorobas llenas de intereses compuestos,
de acciones usuarias;
la pestilente baba,
la baba doctorada,
que avergüenza la felpa de las bancas con dieta
y otras muelles poltronas no menos escupidas.
La baba tartamuda,
adhesiva,
viscosa,
que impregna las paredes tapizadas de corcho
y contempla el desastre a través del bolsillo.
La baba disolvente.
La agria baba oxidada.
La baba.
¡Si! Es su baba...
lo que herrumbra las horas,
lo que pervierte el aire,
el papel,
los metales;
lo que infecta el cansancio,
los ojos,
la inocencia,
con vermes de asco,
con sus virus de hastío,
de idiotez,
de ceguera,
de mezquindad,
de muerte.

domingo, 13 de julio de 2014

Beber por gula.





Y esta loca que escribe poemas...
o tal vez sería mejor llamarlos
lluvia incesante
siempre a punto de tormenta
siempre en cueros
dormida en un renglón.

Cometiendo felaciones
a la nausea áspera
que sobrevive
a base de hielo
y mentiras.

Porque vivir
se parece más
a una muerte caprichosa
y procrastinadora
que saluda borracha
a mis hilos de contención
y sonríe.

Las mordidas
bajo agua.
Las lentas puertas
de la extinción lenta...
de la renuncia cobarde
al sueño.

Mal.
Todo.
siempre.
Nunca.

Y cristalizar
en cualquier vaso.
Ser la primera cerveza
la rabiosa espuma
la negativa bromista...

No me creas.
Ni siquiera existo.

domingo, 6 de julio de 2014

Noviembre en bragas.




Las tablas de nueve
rondando el pupitre
que palpita al fondo
de la vida.

Y alicatar techumbres
con corazones estrellados.

Que no quede sangre sin batir.
Ojalás de turno de noche
barriendo el polvo
con las agujas de tejer
colchones.

Para que se escribe nudo
y la pena es garabato..

Las oscuras muescas 
de la libertad cansada
y amor de estraperlo
mientras el mundo se vuelve cobarde
y damos gracias
por ser esclavos.

Somos cometas
en un día de rayos,
golpes de pecho hueros
por las avenidas angostas
de un lago de cisnes muertos
y alcohol destilado
en el estomago
de las derrotas.

Mar de nunca
por las medias rotas
de haber nacido.

Los pálpitos descompasados
del terror al holocausto
y las uñas secas de arañar
la puerta de Babilonia.

Y el mundo no llega
el autobús llega tarde
y el amor llora
hasta fumar cristales.

Un día de estos,
tal vez en noviembre...
castañas calientes y ceniza
y que nos quede al menos
algo de alquitrán
para pulir al viento
y hacer veneno
con lentejas.

Los nombres de los olvidados
escritos con tinta de neón
en algún baño oxidado.

Vagabundos siempre
de la ciudad prohibida.


miércoles, 18 de junio de 2014

Demonios.



Demonios...
Oscuros ojos de piel marchita
besos a a fuego que son derrota.
El abandono me conduce
a mi propia estupidez
y de ella brota
la cobardía continua
de no poder gritar.

Los gritos
son vanos estallidos
profundas mentiras
que se han perdido 
en mi mente incomprensible.

No puedo,
sin gritos no sé explicar
lo que me ciega la garganta
la fe en la vida...
y la gente piensa
que todo es porque yo lo busco.

¡Nunca quise ser nada más
que no sentir esto!
Yo no quiero ser un alma
borrada, herida
yo sólo quiero ser
nueva, brillante,
pero del polvo
no surge nada, nada , nada...

¡Mi mayor inconclusión!
¡Mi mayor incongruencia!
Mi mayor YO corrompido, absurdo, borracho.
Y deseando volver
a aquel destino olvidado
que alguna vez creyeron ver mis labios.

Algo selló tus besos, tu saliva,
tu propio alcohol...
y sólo queda agua,
vacía, empozoñada.

¡Maldita YO!
¡Maldito mi ser y mi sexo!
¡Maldito Dios y su puta fe!

Sara, estás de nuevo ¿dónde?
en el inicio.
Vuelve, vuelve, ven.
Si, ya voy,
espérame
que ya pierdo de nuevo.

Vuelvo a tus brazos
puta zorra
pero amiga fiel
que me arranca la piel.

Desnúdame, tómame
en los brazos del desvarío
de la tormenta sexual
de mis ambiguos senos.
Baco, bésame, vino...
ven y hazme ser temida
y tomada por loca,
por asesina,
por huracán...

Déjame volar,
déjame olvidar
y dame el sortilegio de la victoria, 
la espuma antigua
del as ganador.

(Escrita el 28/2/1998  Tarde, muy tarde y probablemente también borracha.)